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Este primero de diciembre el presidente Andrés Manuel López Obrador, estará realizando el evento de un año de estar al frente del ejecutivo, esto después de 18 años de buscar ocupar el cargo, y es precisamente eso, los 18 años de búsqueda lo que al final de cuentas lo tiene en el peor de los estados que pueda estar un presidente.

 

Desde los primeros días de su administración las cosas no fueron bien, por que comenzó a fincar su administración en mentiras, en fantasías que poco a poco se le fueron escapando de las manos gracias a las “benditas redes sociales” como él mismo le llamara.

 

Incluso para los medios de comunicación comenzó a perder interés una conferencia diaria por la mañana cuando las preguntas serias, los periodistas y los temas serios no son abordados con seriedad por parte del ejecutivo nacional y se sale por la tangente como cuando le preguntan por el crecimiento nacional y este se va por el lado del béisbol, tema que le apasiona.

 

La nominación de un secretario de hacienda que si conoce del tema, que si sabe y que le renunció al ver la marca patito del sistema político que estaba instaurando, de esta manera, Carlos M. Urzúa, dejó la secretaría mas importante de la administración y se dedicó a lo suyo a la docencia y a escribir que es su pasión.

 

Por cierto en el ultimo artículo de este en el periódico El Universal, cita el libro de economía escrito por Andrés Manuel López Obrador, y ahí señala linduras como las siguientes “del nuevo libro de López Obrador, llamado, de manera un tanto extravagante, Hacia una economía moral. Y así como el título es extraño, su contenido también lo es. Por un lado, de economía no tiene casi nada, excepto por datos, sobre todo sociodemográficos antes que económicos, regados por aquí y por allá. Por el otro, de tratado moral tiene menos, por lo que supongo que el título del libro debe mucho al empleado por Alfonso Reyes en su Cartilla moral”.

Es por ello y por las veces que López reprobó economía en la universidad que se entiende  el nivel de país en el que nos encontramos ya que las perspectivas publicadas por INEGI recientemente no son nada alentadoras pues estaremos en estándares por debajo del -0.2% de crecimiento en el primer trimestre del 2020 y con las calificaciones como país en recesión técnica por parte de la calificadora Moodys y por el Bank of América.

 

Pero aparte del problema económico que es sumamente preocupante se encuentra el problema de seguridad donde se creo una guardia nacional que no ha demostrado efectividad en ninguna de las acciones que ha emprendido, llevando con ello al desprestigio de instituciones como la Marina Armada de México y la Secretaría de la Defensa Nacional, de la policía Federal mejor ni hablar pues hay un odio especial por parte de AMLO que lo hace ser represivo con este organismo.

 

En lo político el análisis tampoco es favorable, con un partido que no requiere de enemigos por que los tiene dentro, no se pueden poner de acuerdo ni en quién será su dirigente, menos en quienes contenderán en las próximas elecciones y los resultados están a la vista en las elecciones de los estados, pero además con decisiones descabelladas que han sido sacadas por parte de su grupo parlamentario de la manera más burda que se pueda imaginar.

 

La designación de Rosario Piedra Ibarra violando a todas luces la constitución y la ley por que no se separó, ni se ha separado del cargo de consejera de su partido MORENA, la autorización del presupuesto 2020 en lo oscuro, deteniendo el reloj parlamentario (así es amigos los diputados tienen un reloj distinto al de los humanos que lo detienen y lo aceleran a su antojo), la desaparición del Seguro Popular, entre muchas otras linduras que se han dado en esta administración.

 

Por ello decimos que el estado de pérdidas y ganancias arroja más perdidas que ganancias para los mexicanos, más perdidas que ganancias para los pobres mortales que comenzamos apenas a resentir la cruda que nos ha dejado la borrachera de democracia que llevó a López al poder.

 

Hasta la próxima

 

 

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