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Para este momento ya todo mundo sabe lo que sucedió en Sinaloa. Quizá las distintas versiones, sea del gobierno como de los medios de comunicación, nos lleven a no encontrar el hilo de la madeja de lo que verdaderamente sucedió.

Los hechos, sin embargo, muestran una realidad. Que ya conocíamos, pero que no dimensionábamos en complejidad y en peligro. En este caso, el poder y la capacidad de respuesta al Estado, a la sociedad, de un grupo organizado de la delincuencia.

EL ESTADO.

Según la teoría general del Estado, el Estado nació para crean las condiciones de vida plena, optima o de bienestar de la sociedad; y específicamente, se atribuye al Estado, las tareas de vigilancia para garantizar a la sociedad en lo general, al individuo en lo particular, dos condiciones: la integridad de su vida y de su patrimonio.

No ha logrado cumplir con estas encomiendas por muchas razones, pese a la evolución que ha tenido el Estado: policía o gendarme, intervencionista, social, planeador o social. Y en mucho han contribuido a ese estado de cosas, dos factores: la corrupción de los servidores públicos y la impunidad que, esos conceden, a quienes trasgreden la ley.

TIPOS DE PODERES.

El Estado es un poder constituido por tres elementos: el Ejecutivo, el Legislativo y el Judicial. La teoría dice que, entre unos y otros, debe haber un contrapeso. Sin embargo, otras teorías hablan de contrapesos que nacen en el seno de la sociedad civil. Como pueden ser los partidos políticos, los grupos de presión (empresarios, ong´s, por mencionar los más conocidos.

Se conocen, o se identifican, a los poderes facticos: distintos al Estado pero que, en la práctica, son capaces de realizar acciones, incluso, en contra del Estado; es tal su poder, o instrumentos, que bien pueden influir en las acciones y decisiones del Estado. Por eso AMLO, desde un principio, estableció la separación de la política y la economía. Y ya lo logro, según puede observarse en el comportamiento de la elite económica.

ENFRENTAR AL ESTADO

La delincuencia organizada es un poder factico, real. Que consolida, en gran medida, su poder gracias a la complicidad del propio Estado, de líderes, políticos y servidores públicos. Corrupción e impunidad son sus cartas de presentación.

Si hacemos caso a los textos de Ana Lilia Pérez (El Cartel Negro) dimensionamos la capacidad de estos grupos de la delincuencia organizada: pese a sus diferencias son capaces, en aras de negocios, hasta unirse y formar una “Compañía”.

Lo que sucedió en Sinaloa es la evidencia de un poder real, en capacidad, armamento y respuesta, de la delincuencia organizada en contra de las acciones del Estado. Este hecho, y otros anteriores, solo muestran un error en la estrategia –o falta de estrategia-, en lo general del Estado y en lo particular del Gabinete de Seguridad para cumplir con su cometido.

NO CONFRONTACION.

Desde su campaña AMLO delineo una estrategia sobre este sector de la sociedad que no acata la ley y vulnera el Estado de Derecho. No confrontarlos, por eso en su momento se habló de amnistía. Confrontarlos ha sido de siempre; primero con la policía, luego con el ejército y la marina. Los resultados están a la vista: las estadísticas de muertes violentas crece y crece.

Efectivamente, puede el Estado Mexicano no confrontarlos. Pero es indiscutible que se tiene que generar un clima de mayor seguridad para la población; y a única manera es, a todas luces, lograr una gradual eliminación del crimen y la delincuencia organizada. En pocas palabras, se tiene que generar una estrategia que, a mediano plazo, haga evidente mayor seguridad para la población.

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