desde esta

La unanimidad política es imposible en nuestros días. La sociedad está dividida, en principio, por los propios partidos políticos; hay, sin embargo, una realidad política: la oposición deja mucho que desear en la lucha por el poder, no sirve de contrapeso y menos significa una opción viable para una contienda político-electoral.

Quizá todo sea consecuencia de una realidad sociopolítica de antaño: de cómo se formó el actual PRI y se convirtió, como diría Daniel Cossío Villegas, en una monarquía sexenal hereditaria o que Mario Vargas Llosa haya calificado a México como la dictadura perfecta: no había oposición, partido único en un sistema pluralista.

ENGENDRAR AL ENEMIGO.

Ver como nació el actual PRI y como está hoy nos hace recordar el cuadro de Goya y la expresión de Robespierre al ir a la guillotina para ser decapitado en 1794: “La revolución es como Saturno, devora a sus propios hijos. Vivir 80 años siendo dueño de un poder que creyó eterno propicio que el PRI olvidara al pueblo, dirigido por una burocracia apuntalada por el nepotismo, la corrupción y la impunidad.

Así el PRI a partir de 1986 tuvo sus primeras llamadas de atención. Y no cambio: no entendió las señales de cambio en sus métodos y procedimientos de hacer política; empezó a perder alcaldías, diputaciones senadurías y gubernaturas, hasta que en el 2000 perdió por primera vez la Presidencia de la Republica: la recupera para volver a perderla.

EL PODER SE CONQUISTA.

El PRI nunca conquisto el poder: lo obtuvo por parte del poder político, el público y gubernamental. Nació pues del poder. Cosa distinta, por ejemplo, a él PAN: que incluso en su nacimiento advirtió en sus documentos que nacía para ofrecer al pueblo de México una opción de gobierno distinta, en aquella época, a la de Lázaro Cárdenas, de tendencia socialista.

El PAN fue durante muchos años una oposición leal: aceptaba su derrota, hasta que apareció el neopanismo, las concertacesiones que, unidas a la descomposición del PRI, hicieron que del 2000 al 2012 gobernara al país. No fue, sin embargo, capaz de retener el poder, cayó en los mismos vicios y errores del PRI. Y hoy está en la lona, aniquilado por las ambiciones personales de sus líderes… el PRI retuvo por 80 años el poder, el PAN solo 12. ¿Cuánto tiempo durara MORENA?

¿MORENA APRENDE LA LECCION?

Al PRI lo destruyeron sus miembros, su elite del poder, con su burocracia política, por su corrupción y el manto de impunidad. El PAN conquisto el poder porque Vicente Fox supo llegarle al electorado; pero luego Felipe Calderón, a los errores de Fox, agrego los suyos y el electorado se volcó con los priistas, una nueva oportunidad… generación que salió peor que todos sus antecesores.

Así se cultivó el caldo para que un movimiento (MORENA) con un caudillo con 20 años de lucha en la oposición y con solo 4 en forma de partido político llegara al poder: y tienen un reto único, impostergable. No imitar al PRI y soslayar las ambiciones individuales de los panistas que los hicieron perder el poder. No ser devorados por la 4T y perderse en sus ambiciones personales.

AMLO Y MORENA.

MORENA conquisto el poder y su reto es conservarlo y, obvio, acrecentarlo. Todo gira en torno a AMLO y en lo que resta del año, en la renovación de sus cuadros dirigentes, se verá, se tendrá un cuadro más exacto del partido: ¿sus hijos serán devorados por la 4T o personas como Yeidckol Polevnsky, Ricardo Monreal, Bertha Lujan, entre otros, pensaran en la institución más que en sus ambiciones personales?

¿AMLO encarnara, en los hechos, al jefe Máximo de la 4T y se convertirá en la figura central que, al estilo de Plutarco Elías Calles, con mano férrea, marcara el rumbo de su partido y, a la larga, del gobierno? Tienen una ventaja: no tienen oposición.

  • enlaces