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Llamó la atención en la reciente semana la presentación de la iniciativa por parte de Ricardo Monreal sobre el cobro de impuestos a lo que se dijo “las grandes plataformas internacionales” que no dejan nada en económicamente en México y de pasada le pegan al empresariado mexicano haciendo una especie de cacería de brujas a las supuestas facturas falsas y empresas fantasma.

Pero vámonos por partes, primero nos referiremos a las llamadas plataformas internacionales que no dejan recursos al país, y en ello mencionaron a dos de ellas de manera total y rotundamente errónea, NETFLIX y UBER, plataformas que a decir de Monreal solo cobran en el país y no dejan nada de impuestos al gobierno mexicano.

Creo que antes de hacer la iniciativa el exgobernador de Zacatecas en sus tiempos de priista, debió de pedir a sus asesores que se “echaran un clavado en el SAT” para no cometer errores, pues las dos compañías en mención pagan sus impuestos en México, porque si bien son marcas americanas están constituidas como empresas nacionales.

En el caso de NETFLIX en su página web tiene un apartado para solicitar la factura por parte de sus suscriptores, esto solo los que tienen contratado plan de mensualidades con la empresa, pues en el caso de los clientes de prepago pagan sus impuestos en las cajas de los centros comerciales donde compran las tarjetas de prepago, pero al final es pagado el IVA y el ISR que es concretamente lo que la iniciativa pelea.

En el caso de UBER también es una mentira que no paguen impuestos en el país, pues platicando con un propietario de un vehículo que trabaja con la plataforma de UBER, me mencionó que no son admitidos en la misma si no cuentan con su alta de hacienda y su E Clave, antes conocida como Firma Electrónica Avanzada, y a cada uno de ellos la empresa les pide bimestralmente su declaración ante el SAT para evitar problemas fiscales.

Los usuarios de UBER pueden pedir mensual, semanal o incluso a diario las facturas de los viajes que hayan efectuado en ese servicio, siendo proporcionados de inmediato por parte de la compañía por lo que son facturas cuyos impuestos son total y legalmente deducibles, de ahí que no hay ninguna evasión de impuestos, obvio es que quién no solicita factura no lo pueden obligar a entregársela.

Incluso en todo el cúmulo de información que se manejó se dijo que aquellos que vendían productos por catalogo serían obligados a pagar impuestos, situación en la que también hay un error, pues empresas como AVON, ORIFLAME, JAFRA y demás en cada pedido envían factura donde están cobrando tanto IVA como ISR mismos que están siendo entregados al fisco, por lo que los detallistas ya venden el artículo con el impuesto incluido.

Lo más risible pero también preocupante de la iniciativa es que se habla de ir en contra de las empresas que venden facturas y las que son empresas fantasma, risible por que esto ya se encuentra tipificado en el código fiscal, pero preocupante por que esto va a servir de instrumento a autoridades para ir en contra de enemigos políticos del sistema, lo que si es sumamente grave, pues al equiparar como delito grave esta situación pone en riesgo la privacidad y el equilibrio financiero de los empresarios en el país.

Lamentablemente donde deben “rascarle” no lo hacen y esto es en los partidos políticos, pues no los han tocado ni con el pétalo de una coma, y ahí es donde hay una verdadera malversación de fondos, pues al ser señalados como entidades de interés público, no son susceptibles al pago de impuestos, y no son susceptibles al transparentar el manejo de sus finanzas.

Creo eso se debe acabar, se habló de una reducción al financiamiento de los institutos políticos y todo quedó en una invitación a un baile aburrido al que nadie fue, por lo que se sigue dando al pueblo el ya clásico atole con el dedo.

Hasta la próxima.

 

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