FEY

Oh marine

oh boy

una de tus dificultades consiste en que no sabes

distinguir el ser del estar

para ti todo es to be

Mario Benedetti.

 

 

 

Por Martín Jaramillo Luna

 

 

Con profundo interés y afición tomé en mis manos la compilación de los artículos de Fey Berman, que se agrupan ahora en un gran libro denominado Mexamérica, esa realidad que vivimos tanto los que estamos en nuestro país como los que viven en el vecino país del norte, porque ¿quién puede presumir de no tener un familiar en el vecino país? Inmigrante o ni siempre hay un familiar en cada una de las casas mexicanas que se encuentra radicando en los Estados Unidos de Norteamérica, gringolandia, como todos la conocemos.

 

Fey recorre la geografía pluricultural de los habitantes en la Unión Americana, reconociendo la situación de todas las razas, todas las culturas y todos los credos en un país que carece de cultura propia, por eso la tiene que comprar, en un país que se ha nutrido de los conocimientos, habilidades y capacidades de todo el que llega a su tierra, sin que su gobierno reconozca esa pluralidad de la que está compuesto.

La obra compilatoria no podía empezar de una manera mejor que  con el reconocimiento de Martín Ramírez, conocido como el Van Gog mexicano y la triste forma en la que terminó su vida, forma que tal vez, solo tal vez, dio origen al despertar de su creatividad pictórica que ha sido reconocida por propios y extraños debido a la maestría para plasmar las imágenes en cualquier superficie que encontrara a su paso y utilizando los materiales que tenía a su alcance, obra que habla de la discriminación mexicana en ese país y de la lucha por subsanar necesidades básicas.

Pero como Martín son millones de mexicanos, mexicanos nacidos de este y del otro lado del Río Grande, mexicanos que sueñan con una vida mejor al dejar sus casas en el lugar en el que nacieron, pero mexicanos también que nacieron allende la frontera, pero se enfrentan a la discriminación por la sangre que corre en sus venas.

Retrata con maestría la realidad de un país que, en su vocación discriminatoria por su carencia de raigambre, lo mismo segrega a reconocidos artistas que a campesinos, pues la discriminación no conoce de cualidades y capacidades, no sabe de sensibilidad y voluntad, solo sabe de atavismos mal concebidos, de quienes reclaman el derecho de propiedad de lo que históricamente no les pertenece.

Las experiencias de actores como Derbez y su dificultad para permear en el gusto americano o como la de la matamorense Bianca Marroquín, que, con su doble nacionalidad, no fue ajena a este tipo de discriminaciones, pues ésta cultura separatista no reconoce ni a propios, menos a extraños.

Pero el latino, y más el mexicano es proclive a reír de la desgracia, a reír de la adversidad y ahí están las imágenes plasmadas en los textos de Fey, de cómo el inmigrante que llega a hacer cualquier tipo de trabajo, como dijera Fox, trabajos que ni los negros quieren hacer, nada de que enorgullecernos, pero en las imágenes de Dulce Pinzón, son verdaderos superhéroes, o retratados divertidamente  en la sátira de Saulo García y sus Esclavos Unidos.

En un momento en el que todos los inmigrantes latinos y más los mexicanos viven una acre persecución y satanización por parte del presidente Dolad Trump, los textos de esta compilación son una radiografía real de lo que viven millones de habitantes de este extenso territorio, desde los que ya se encuentran de manera “legal” en suelo americano, hasta los que no están en las estadísticas, los que no tienen “papers” los que huyen despavoridos ante la presencia de la muy conocida “migra”, es sin lugar a dudas, un reflejo fiel perfectamente redactado y enamorantemente llevado con el lenguaje característico de Berman, quién es propietaria de un estilo periodístico de esos que jalan a seguir leyendo hasta el punto final y en el que te quedas con la sensación de “quiero más”.

Fey Berman es una autoridad periodística sobre el problema cultural del migrante, radicada en Nueva York, su interés casi adictivo por el conocimiento del problema migratorio en la Unión Americana, la hace ser una autoridad, y nos da, en pequeñas capsulas que publica en medios importantes como, Nexos, Milenio o la Gaceta de la Universidad de Guadalajara, entre otros, el conocimiento de  este problema,  de una manera literariamente limpia, redactivamente enamorante, lingüísticamente rica.

No es una compilación de textos que pretenda inhibir el exilio de los mexicanos a los Estados Unidos, más bien es conocer como gloriosamente, mexicanos y latinos han estado conquistando espacios como escribiera Machado, golpe a golpe, por y a pesar de la discriminación que viven, se han abierto pasos en una cultura que no los acepta, pero si los consume, que dice no quererlos, pero acepta necesitarlos, paso doloroso, pero a la vez glorioso.

La compilación de artículos no aparece, necesariamente, en un orden cronológico como fueron redactados, es más bien una recopilación en un orden humano, en un orden de temática de interés general, donde va del anecdotario a los datos duros, estadísticos,  que duelen, pero que ahí están y que nadie, ni el mismo gobierno del Trump puede negar, que nadie puede siquiera soslayar, pues a cada paso, en cada condado, en cada cuadra ya sea de la Gran Manzana, de la frontera con Canadá o del  desierto de Arizona, hay un latino y más aún, un mexicano que se verá retratado en los textos de Fey.

Esta compilación, sin lugar a dudas, está destinada a ser referente del marco histórico de la inmigración en la Unión Americana, reconociendo, desde el fenómeno brasero de 1925 al sueño americano de la actualidad,  desde los llamados “pasaporteados”, trabajadores temporales  agrícolas, hasta el paso a nado por el Río Bravo o la kilométrica caminata por el desierto de Arizona, ahí están todas las historias y retratados los más de 20 millones de personas que no se encuentran en las estadísticas de los Estados Unidos más que como dato referencial.

Mexamérica, por que ya existe esta palabra gracias a la aportación lingüística de Fey Berman, está destinada a dar identidad a quienes no la tienen en los Estados Unidos, es sin lugar a dudas el texto que da identidad, pero también  la palabra con la que en adelante conoceremos a esos “paisas” que viven en Estados Unidos, nuestros hermanos mexamericanos, que día a día hacen grandes a dos países al que se niega a reconocer su esfuerzo y al que los vio nacer y que hacen fuerte con sus envíos de recursos que suman millones de dólares por año.

Como decía al principio, leí con fruición la compilación de textos de la gran periodista Fey Berman, muchos de los artículos que ya los había leído en algunas publicaciones nacionales, los volví a leer con el mismo gusto de  la primera vez, y me dejó la misma sensación, quiero más de esta rica narrativa, quiero más de esa acuciosa investigación, quiero más de los artículos de Fey Berman.

 

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