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Juan Francisco Leal Guerra no es político, siempre se ha destacado por su trabajo en el ámbito empresarial y administrativo y como tal, está acostumbrado a ver las cosas con crudeza a no ponerle florecitas y adornitos como lo hacen los políticos, sino a decirla a las cosas por su nombre, como son.

A muchos no les puede gustar la forma como el alcalde toma su responsabilidad, pues lejos de la frase de pose ya muy acuñada o de la sonrisa fingida y el supuesto abrazo sincero de muchos alcaldes que han precedido, el actual no es de pose, simplemente saluda como es, como ha sido siempre y listo.

Sin embargo, lejos de lo que hicieron los alcaldes de poses y de sonrisa de televisión, el actual mandatario ha tomado el toro por los cuernos, y ha enfrentado los problemas del municipio como son para darles solución y aquellos que no es posible solucionarlos de inmediato, los tiene en agenda.

Cuando aspiraba a la presidencia municipal por el Partido Acción Nacional, Leal Guerra no era el favorido de los analistas políticos, sin embargo se les escapó una cosa, la tendencia de la sociedad civil de quiere que los gobierne un par, es decir que la misma sociedad ya no quiere un político de poses falsas como gobernante, sino una persona de la sociedad civil, una persona que sienta en carne propia lo que todos los ciudadanos sienten.

Podríamos decir que Juan Francisco es el primer alcalde, por lo menos de Mante que es producto de la voluntad de la sociedad civil y no del voto corporativo de los partidos políticos, y como decíamos no era el candidato de los analistas políticos, pues decían que no tenía experiencia y que carecía del conocimiento político para gobernar.

Hoy a un año y días de haber asumido el poder ha dado muestras que con sentido común y mucha, muchísima voluntad, se pueden hacer las cosas, y la muestra la dio en la problemática de diferentes escuelas donde ha gestionado incansables apoyos para el bienestar de los educandos, pues sabe que invertir ahí es sembrar en tierra fértil.

No fue una gestión fácil la que le tocó a Leal Guerra, cualquier otro alcalde político ya habría quedado mal en esa posición, pues se trata de una gestión más corta que las comunes, se trata de una gestión de transición donde los recursos del municipio quedaron muy comprometidos y se trata de una gestión donde también la administración estatal está en periodo de cambio y por ende los recursos no fluyen por lo apretado de la situación presupuestal del mismo estado.

Recuerdo una administración donde el alcalde era de mucha pose, de mucha sonrisa, muy parlanchin, sin embargo media gestión se la pasó llorando y sin hacer nada por que decía que su antecesor, siendo del mismo partido, le dejó la administración en bancarrota, que no le había dejado dinero, y que estaba buscando recursos para hacer algo, a cambio pintó y puso el logo de su administración en obras que había realizado su antecesor, con la finalidad de engañar a la gente y hacer la apariencia de que se había hecho algo.

Es precisamente este tipo de administraciones, tramposas, que tratan a la sociedad como retrasados mentales las que ya no quiere el pueblo, es por eso que buscan un par, una gente de la sociedad civil que no quiera engañar a sus iguales, que no busque su beneficio personal o de su grupo de amigos, sino de la sociedad en general.

Como decía Juan Francisco Leal Guerra, es un alcalde producto de la decisión de la sociedad civil, de la necesidad de la sociedad civil de ser verdaderamente representados, es producto de esa necesidad de gobierno empático de la sociedad civil, y ¿sabe qué?, no eligieron mal.

Hasta la próxima

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