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El pasado jueves, en el almuerzo que cotidianamente organiza nuestro amigo Juan Manuel Torres Rodríguez, tuve la oportunidad de saludar a Mateo Vázquez Ontiveros, el hombre tal vez, más apasionado del tema del agua en el municipio y la región.

Ahí, después de saludarlo conversamos y el tema recurrente, siempre con él, es El Nacimiento y todo el sistema de ríos y canales que surgen de esa afluente natural que, dicho sea de paso, es la más grande bendición que Dios otorgó a esta zona, pues pocos lugares pueden presumir de tener tanta agua.

En sus comentarios y luego de explicarme técnicamente las grandes remodelaciones que en su administración se le ha hecho al sistema de riego, y la maquinaria que han adquirido para mantener ese sistema operando, no solo para la producción agrícola en la localidad, sino para suministrar del agua a todos los hogares de este municipio, me dijo algo que es nodal, “cuando los mantenses aprendamos a cuidar el agua que surge de El Nacimiento como la sangre que corre por nuestras venas, ese día tendrá verdadero valor nuestro afluente natural”.

Gran verdad, de botepronto la frase se antoja harto poética, pero yéndonos al plano práctico es una verdad irrefutable, pues el día que no saliera más agua de la cueva, no habrá más producción de caña y de ninguna otra siembra, pues el municipio no se destaca por ser llovedor, se acaba la ganadería por que no habrá más campos de agostadero para dar de comer a los semovientes e irremediablemente el pueblo morirá de sed, pues es la fuente de abastecimiento de los hogares.

Cuando hablamos de El Nacimiento, de inmediato nos viene a la cabeza el balneario, sus frescas aguas para mitigar estos calores caniculares a los que nos tiene acostumbrados El Mante, la música y porque no, hasta las bebidas espirituosas que se venden en el lugar en tiempos de vacaciones como el que se avecina.

Pero no hemos aprendido a valorar la vital existencia de El Nacimiento para el municipio y la necesidad de que en cada hogar mantense haya un sentido de pertenencia de este afluente natural, uno de los pocos que hay en el mundo.

Escuchar hablar a Mateo, sobre el tema del agua y sobre todo en el tema de El Nacimiento y todo lo que de sus entrañas nace, no solo es ilustrativo al conocimiento, es comenzar un poco a sentirse conquistado por ese profundo cariño que le tiene a donde nace el agua que nos sirve a todos.

Ojalá y este Mante tuviera más Mateos que amaran tan profundamente El Nacimiento y todo lo que de él se deriva, pues así daríamos justa dimensión al don con el cual Dios bendijo esta tierra pródiga y productiva.

Hasta la próxima

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