desde1

Si hacemos caso a las reiteradas y múltiples declaraciones del contralor estatal Mario Soria Landeros, resulta que Egidio Torre Cantú y buena parte de sus colaboradores son ¡Culpables!, culpables de muchas cosas. Y es que han sido acusados, por ejemplo, de que dejaron casi vacías las arcas estatales, que dejaron una deuda tremenda… en fin, que una y mil cosas, se hicieron mal y por eso, ahora, no se puede tener resultados a corto plazo.

La última declaración de Mario Soria va por ese rumbo: que en el año del 2015 el gobierno estatal no ejerció 5,400 millones de pesos y que se tuvieron que regresar a la Federación y, de manera normal, hace el comentario sobre todo lo que no se hizo en los distintos rubros en beneficio de la población. El afectado, dice, fue el pueblo.

RESPONSABILIADES.

Es necesario recordar que hay una ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos en donde se tipifican los delitos que pueden cometer quienes son, pues, nuestros servidores públicos. Están descritos en el artículo 7, entre ellos destaca el “VIII.- Las violaciones sistemáticas o graves a los planes, programas y presupuestos de las Administraciones Publicas Estatal o Municipal y a las leyes que determinen el manejo de los recursos económicos Estatales o Municipales. No procede el juicio político por la mera expresión de ideas”.

Y el Artículo 12 establece que “Cualquier ciudadano, bajo su más estricta responsabilidad y mediante la presentación de elementos de prueba, podrá formular por escrito, denuncia al Congreso local, por las conductas a que se refiere el Artículo 7o. de este Ordenamiento. Presentada la denuncia y ratificada dentro de tres días hábiles, se turnará de inmediato, con la documentación que le acompañe, a una comisión del Congreso, que estará integrada por los Presidentes de las Comisiones de Gobernación, Puntos Constitucionales y de Justicia para que dictaminen…”

NO HAY CONTRAPESOS.

Efectivamente, dirán, no hay “Cualquier ciudadano” que haga denuncias al Congreso. Sin embargo, si efectivamente funcionara el Congreso Local como un contrapeso, no hiciera falta que el ciudadano haga denuncias: los diputados son los que revisan, analizan y aprueban o rechazan cada cuenta pública. Y son ellos, los que por ley, deben hacer las debidas acusaciones.

Tan es cierto, que en los medios de comunicación se ha ventilado, por ejemplo, que las cuentas públicas del exalcalde de Tula, están reprobadas y hasta hacen notar que ya hay las denuncias correspondientes. Lo hacen, obvio, porque tienen las prueba… con ello darán un ejemplo, claro, de combate a la corrupción.

EL GATO Y EL RATON.

Los comisionados y servidores públicos del ITAIT por lo regular, cuando hacen declaraciones, van en el sentido de que la población, la ciudadanía, no tiene la cultura de la petición de información, que son pasivos pues; y hace poco, la comisión municipal capitalina, fue por ese sentido. Sin embargo, hay un detalle firme: el gobierno, nivel que sea, no está acostumbrado a la transparencia y a la rendición de cuentas… no son transparentes, no proporcionan la información.

Ahí es donde, de nueva cuenta, regresamos con los diputados. Se entienden, son un poder, representan al pueblo, son los que deben –porque tienen la pruebas-, actuar en consecuencia y hacer que los malos servidores público sean sancionados. El problema es que, los diputados, creen que su jefe es el titular del Ejecutivo y no el pueblo: ya desde ahí la sociedad, el gobierno, anda mal… Así, el Contralor puede seguir, día con día, declarando sobre la irregularidades del sexenio pasado… No pasa nada.

Comentarios: meligue@prodigy.net.mx http://melitonguevara.blogspot.mx/

  • enlaces